El coctel perfecto


La creatividad es la base de la cocteleria. Los bartenders son los especialistas de las mezclas y la innovación, creadores de bebidas únicas, memorables. Las barras de hoy se llenan de frutas, almibares naturales, syrups, frutos secos, flores, especias y algunas de estas pócimas en contadas ocasiones se eternizan y pasan de un país a otro con lindos nombres que evocan a sus creadores, personajes que inspiraron el trago o lugares donde fueron concebidos.

Hablar de perfección es exagerado pues pocas cosas lo son. Pero hablar de DRY MARTINI quizá pueda llegar a asociarse con la perfección en la elaboración y resultado de un trago, y una de las razones es que con pocos ingredientes se lograra esa mística, elegancia y fuerza. El origen de varios cocteles icónicos en el mundo a veces resulta difícil de encontrar, se va mitificando un poco y lo que tenemos son versiones de historias. En este caso, la versión más certificada es que uno de los cantineros más importantes del mundo, Jerry Thomas fue el diseñador de MARTINEZ, el predecesor del Martini como lo conocemos hoy; una mezcla de vermut rosso, gin, bitter y algo de licor de cerezas era apenas el comienzo de la historia. Luego de un tiempo la mezcla se redujo a:

2 onzas de gin

1 onza de dry vermouth

Aceitunas

Hielo

Esta fórmula mágica se sirve en la denominada copa Martini enfriada previamente.

Uno de los secretos para beber un buen dry Martini es hacerlo en poco tiempo ya que el frío es una condición sin la cual el trago va perdiendo la elegancia y sensualidad que atrae a tantos. Y por supuesto…uno es perfecto, dos es suficiente…nunca tres.