Por qué el maridaje


Sin enredarnos mucho, podemos hacer que la velada con amigos, el almuerzo del domingo o simplemente el bocado de la noche se vuelvan más ricos con una buena copa de vino.

La palabra sale de vez en cuando cuando los profesionales o los aficionados nos referimos a la combinación de vino con algo de comer; el tema serio empieza cuando sugerimos platos súper sofisticados o internacionales, que si bien, son muy interesantes, nos dejan opciones limitadas cuando estamos en nuestra propia cocina y no contamos con esos ingredientes tan especializados.

Después de muchas deliberaciones y opiniones, hoy la palabra “maridaje” resulta muy definitiva para una acción que en realidad puede tener variadas opciones; la palabra ya nos sugiere casi un matrimonio entre ambos (como cuando se afirmaba que vino blanco iba con carne blanca y tinto con carne roja), sin embargo es demasiado definitivo y hoy se ha empezado a optar por “armonía”, suena más dinámica y real debido a que tenemos infinitas opciones para decidir.

Pero ¿por dónde empezamos? Definir el plato principal, su método de cocción, si lleva o no lleva salsas y por último, los acompañamientos. Pongamos un ejemplo fácil: Quiero cocinar un lomo de res pero debo definir si lo voy a cocinar al horno o salteado, no es lo mismo; y si ese lomo llevará una salsa de vino tinto o una de champiñones tampoco es igual; ahora bien, si lo acompaño con una ensalada fresca o puré rústico de papa cambia todo el plato.