Vinos de moda y clásicos


Todo lo que nos rodea está en un continuo cambio, aunque, lo que respecta a la bebida, los cambios de sus costumbres siguen un proceso más lento que cualquier otro. Durante siglos, los vinos clásicos se han asegurado un puesto en el mercado. Y parece que estos clásicos proceden casi de forma exclusiva de Francia: se trata de los vinos de Champagne, Burdeos y Borgoña. Solo después de la segunda guerra mundial, algunos países consiguieron crear tendencias en el mundo de las bebidas que tuvieron gran influencia en las costumbres de todos los países.

En lo que respecta al vino, Alemania estuvo durante mucho tiempo centrada en sus productos nacionales. Los vinos secos dieron paso a los dulces en la década de los 70, y consiguieron recuperar su posición a mediados de los 80.

Con la perdida de la costumbre de cocinar en casa, un mercado consolidado en la venta de vinos alemanes, y la aparición de una gastronomía más moderna, se introdujeron en el mercado más vinos extranjeros. El éxito repentino del vino en América llevo a Alemania nuevos tipos de vinos, de vides y de métodos de cultivo. La afición de los alemanes por viajar también se refleja en la amplia variedad de vinos que podemos encontrar en los almacenes. Ningún otro país del mundo importa una variedad tan grande de vinos internacionales.

Algunos vinos empiezan a ser algo más que simples bebidas o productos de lujo. El mejor ejempl